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Los recursos de la criminalidad / Opinión del fiscal Barbosa
Francisco Barbosa

El fiscal Francisco Barbosa asegura que en su administración subió la tasa de esclarecimiento en los feminicidios.

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Federico Barón Rincón. Fiscalía General.

Los recursos de la criminalidad / Opinión del fiscal Barbosa

Una nueva estrategia contra el narcotráfico busca debilitar las estructuras ilegales.

Gran parte de las discusiones sobre la justicia en Colombia se limitan a los debates sobre el posible aumento de penas de prisión, la reincidencia, la realidad delictiva, las demoras judiciales, la impunidad, el esclarecimiento y, por supuesto, los vínculos entre la ciudadanía y las instituciones judiciales.

Sin embargo, más allá de cada uno de estos aspectos, que hacen parte del quehacer institucional de la justicia, es necesario hacer una reflexión sobre los dineros que alimentan los diferentes eslabones de la criminalidad en Colombia.

En ese sentido, la Fiscalía General de la Nación ha cambiado su manera de perseguir la criminalidad. La itinerancia, la concentración de actividades investigativas y la articulación nos ha permitido avanzar con rapidez en la búsqueda de esos recursos y en la comprensión de los fenómenos criminales.

Sabemos que los delincuentes se mueven por el territorio sin jurisdicción y con capacidad de comisión de múltiples delitos. La respuesta desde la institucionalidad no puede ser menor.

Con ese panorama, el ente acusador estableció la Estrategia Argenta, que pretende afectar a través de la extinción de dominio diversas modalidades de crimen que van desde el tráfico de estupefacientes, los delitos contra la seguridad ciudadana, los delitos ambientales hasta los que impliquen corrupción.

Esta acción permite que los procesos penales se adelanten en paralelo con los procesos de extinción de dominio, dándonos rapidez y eficacia en la persecución.
Del mismo modo, el trabajo integrado con la Armada, la Policía, el Ejército y la Fuerza Aérea nos ha permitido avanzar atacando los “corredores regionales de criminalidad”. Por ello, la Fiscalía General de la Nación se integró a las campañas militares-policiales Agamenón, Esparta, Aquiles, Atlas y Atalanta.

Sabemos que los delincuentes se mueven por el territorio sin jurisdicción y con capacidad de comisión de múltiples delitos

Con la Armada Nacional hacemos equipo inescindible en las seis operaciones Orión transnacionales para golpear estructuras criminales dedicadas al narcotráfico en los océanos Pacífico y Atlántico y en los corredores fluviales del país. En el campo transnacional he firmado desde mi posesión 232 órdenes de captura con fines de extradición a diversos países y seguimos ampliando nuestra cooperación internacional.

El año pasado pudimos quitarles 12 billones de pesos a estos delincuentes. En los primeros dos meses de este año, ya hemos incautado 93 toneladas de estupefacientes y se ha hecho un trabajo articulado con las Fuerzas Armadas y de Policía para impedir el retorno de las utilidades de la droga a través de sinergias operativas. Durante nuestro primer año de gestión incautamos 373 toneladas de estupefacientes entre clorhidrato de cocaína y marihuana.

Ahora bien, existe una explicación que nos deja las operaciones conjuntas. Sabemos judicialmente que los narcotraficantes reingresan sus recursos de diversas formas. Una, entre muchas que ya hemos detectado, es a través del contrabando. El negocio empieza con el cultivo y producción, luego la comercialización, la exportación y, por último, el retorno de esos capitales ilícitos.

Este aspecto muestra que el narcotráfico termina no solo afectando la economía legal del país, generando delincuencia de toda laya en el territorio, sino que contamina su trasegar institucional y económico. Por ejemplo, recientemente realizamos con la Fuerza Naval del Caribe una incautación de contrabando de cigarrillos y licor de más de 16.000 millones de pesos, con los mismos sellos de un grupo que exporta la droga. Esa mercancía normalmente se integra en los circuitos delincuenciales de las ciudades.

Con información judicial se puede decir que el producto del contrabando termina financiando las redes de microtráfico, sicariato y extorsión en las ciudades, toda vez que el ‘clan del Golfo’, las Farc-EP, el Eln, ‘los Pelusos’, ‘los Caparros’, ‘los Rastrojos’, entre otros, se relacionan con diversas estructuras urbanas como, por ejemplo, en Medellín ocurre con ‘los Pachelli’, ‘los Triana’, ‘la Terraza’ y ‘los Robledo’.
Esta realidad del narcotráfico- microtráfico parapetándose con el contrabando llega a varios centros urbanos, multiplicando el crimen.

Ampliar redes investigativas, comprender la complejidad de la criminalidad y trabajar mancomunadamente nos permitirá avanzar en mejores resultados y en tener un país digno frente al crimen. Lo contrario será vivir en la ingenuidad de los discursos con el riesgo de perder el Estado de derecho y caer de hinojos ante la criminalidad.

FRANCISCO BARBOSA
Fiscal General de la Nación

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